Ramón Vinay, un artista completo

July 27, 2017

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Toscanini era un tipo especial, un personaje omnipotente en el ambiente musical de Estados Unidos. Había sido chelista y, como tal, integró la orquesta de la Scala de Milán que en 1887 realizó el estreno mundial de Otello de Verdi; instancia en que pudo compartir con el compositor. Además, como director de orquesta, estrenó óperas de Giacomo Puccini y muchos otros compositores de la primera mitad del siglo veinte, como Mascagni, Leoncavallo, Giordano y Boito. Por esos años, Toscanini ejercía también una fuerte influencia política, pues había sido contrario al régimen fascista de Mussolini. Así, estando en el bando de los "triunfadores", sus opiniones eran siempre escuchadas.

 

Pese a los nervios del tenor chileno, la audición resultó muy bien: en Diciembre de 1947, Vinay interpretó el rol del moro en el Estudio 8H de la National Broadcasting Company (NBC), evento transmitido por radio a todo Estados Unidos y gran parte del mundo. La grabación de dicho evento fue posteriormente editada por muchos sellos discográficos en los más distintos formatos, ediciones que siguen apareciendo incluso hoy en día. Según muchos, ésta es una de las más grandes grabaciones de ópera de la historia.

Desde entonces, Ramón Vinay se convirtió en el tenor del momento. En 1948 su interpretación de Otello inauguró las temporadas del Metropolitan Opera -presentación que marcó un hito, ya que fue la primera vez que ese teatro transmitió por televisión y en vivo una representación-, la Scala de Milán y Arena de Verona.

 

Ese mismo año actuó por primera vez en Chile, en el Teatro Municipal de Santiago, y visitó Chillán, su querida ciudad que no veía desde su partida a Francia y que había cambiado mucho debido al terremoto de 1939. El público chileno lo conocía de fama, pero eran muy pocos los que lo habían oído cantar. En esa visita interpretó sus dos "caballos de batalla": el Otello de Verdi y Don José en Carmen de Bizet, con gran éxito.

 

Pero a su carrera le quedaba un paso más que dar, que lo marcarían como artista y definiría su legado. En diciembre de 1950, en Nueva York, interpretó por primera vez una ópera de Richard Wagner: fue Tristán, en Tristán e Isolda. Su voz era ideal para muchos de los roles de este compositor alemán, destacándose en el mencionado Tristán; Siegmund, de “La Walkiria”; y los papeles protagónicos en Parsifal y Tannhauser. Incluso tuvo ocasionales actuaciones como Loge, en el Oro del Rin; Sigfrido, en la ópera del mismo nombre, e incluso al parecer también interpretó el protagonista de la ópera Lohengrin. Su afinidad con este repertorio lo llevó a cantar en seis temporadas seguidas (1952-1957) en los prestigiosos festivales de Bayreuth en Alemania, dedicados solamente al arte de Richard Wagner. Bajo la administración de dos de los nietos de Wagner, Wieland y Wolfgang, el Festival hacía un gran esfuerzo en volver a tomar fuerza luego de la Segunda Guerra Mundial. Es muy recordada en Bayreuth la interpretación que hizo Vinay, bajo la dirección de Herbert Von Karajan en 1952, de Tristán.

En esa década trabajó con los más selectos directores musicales de la época dorada de la dirección de orquesta. Éstos, a menudo, solicitaban la presencia de Ramón Vinay en sus elencos. Por nombrar sólo algunos de los directores con que el tenor chileno trabajó, además de los citados Toscanini y Von Karajan; Wilhelm Furtwängler, Rafael Kubelik, Fritz Busch, Clemens Krauss, George Szell, Hans Knappertsbusch, Dmitri Mitropoulos.

 

Sin embargo, a principios de la década de los 60, su voz ya no era la misma. Se mantenían muchas de sus cualidades, pero la extensión vocal había disminuido y las jornadas en que no estaba en forma comenzaban a ser más frecuentes. Fue así como volvió a cantar en la cuerda de barítono, donde esperaba sentirse más cómodo, sin tener que entonar esas notas agudas que tantas complicaciones le daban.
 

Su segunda etapa como barítono fue breve, agregando roles que anteriormente no había cantado, como el Dr. Schön en Lulú de Berg y el Falstaff de Verdi, que interpretó en Chile en la Temporada de 1967, junto a grandes estrellas como Regina Resnik y Raina Kabaivanska y un curioso maestro apuntador: un joven Plácido Domingo, el que se encontraba en Chile ensayando la ópera Carmen que interpretaría en esos mismos días, junto a Vinay y la Resnik.


En 1962, Ramón volvió al festival wagneriano de Bayreuth. Lo hizo como Telramund, el villano de Lohengrin. Además cantó una serie de publicitadas actuaciones de Otello, esta vez como Iago, junto a Mario del Monaco, otro famoso intérprete del rol del moro de Venecia. Por esos años, Vinay se destacaba en roles en los que su capacidad escénica -el saber actuar junto a la música- hacía que algunas fallas vocales pasaran desapercibidas.


Ramón Vinay se retiró de la escena lírica en 1969, con una histórica función de Otello en el Teatro Municipal de Santiago. Ahí, en los primeros tres actos, interpretó a Iago (barítono), pero en el último cuarto acto volvió a interpretar el papel principal de la ópera (tenor), el rol que lo había hecho famoso en todo el mundo.

 
Después del anunciado retiro, que tuvo gran eco en los diarios chilenos de la época, Vinay apareció esporádicamente en los escenarios. En Chile dio conciertos en iglesias, viñas y teatros. En Cleveland, en marzo de 1971 personificó a el Gran Inquisidor, rol para un bajo, de la ópera Don Carlo de Verdi. Era parte de un cast con los mejores artistas de la época, bajo la conducción del maestro James Levine. Su presencia era una suerte de homenaje a la carrera del gran cantante chillanejo. En esos años, trabajó también como director de escena en el Teatro Municipal de Santiago y en Europa, donde intentaba plasmar su visión moderna del arte y traspasar su experiencia.

 

Ramón Vinay amaba España y en la península ibérica fijó residencia. En los años 50' había comprado un terreno cerca de Valencia, en el Peñón de Ifach, que -según sus palabras- era una especie de Gibraltar en miniatura. Además, el gobierno de Chile lo nombró embajador honorario en esa región, conocida como La Fustera. De esta forma, recibiría una pensión vitalicia que le sería de gran utilidad en sus últimos días.

 

Los hijos de la que por muchos años había sido su pareja de hecho, Lushanya Mobley, una soprano americana que pertenecía a una tribu indígena, intentaron quedarse con los bienes de Vinay, para lo que incluso le aplicaron un electroshock. Los hijos de Vinay, al saber esto y pese a que prácticamente habían conocido a su padre en la década de 1980, luego de que no volviera a vivir con su esposa ni visitar México, lo rescataron y llevaron a ese país, a Puebla. Ahí, por su avanzada edad y los problemas de salud que empezaba a mostrar, vivió en una casa de reposo, pero con constantes visitas de su familia.
 

Pero los años pasaban y la salud continuaba resintiéndose. Su sonrisa abierta y su profunda mirada de ojos verdes era la misma, pero su cuerpo ya no. Lo que se sumaba a una enfermedad degenerativa, probablemente causada por el electroshock y la edad. 

Es así como Ramón Vinay falleció en Puebla, un 4 de Enero de 1996, antes de cumplir los 85 años.


Su cuerpo fue trasladado a Santiago. En Chile, sus restos fueron velados en el Teatro Municipal de Santiago y posteriormente enterrado en Chillán, en el Cementerio Municipal. Hoy en día sus restos reposan en ese mismo lugar, en el llamado "Parque de los artistas", junto a, entre otros, Claudio Arrau y Marta Colvin.


Ramón Vinay es un personaje olvidado por la mayoría de los chilenos, aunque en gran parte del mundo se le recuerda vivamente. Su grabación de Otello junto a Toscanini sigue vendiéndose muy bien, y cantantes como Plácido Domingo y Jonas Kaufmann dicen inspirarse en él para algunas interpretaciones y como ejemplo del verdadero tenor heroico wagneriano, de voz oscura, pero potente, musical, y a su vez moderno en su interpretación.


Esperamos que este artículo, en dos entregas, sirva para que las nuevas generaciones conozcan a este chileno excepcional que exigió siempre que fuera presentado como "Ramón Vinay, chileno de Chillán".

*El autor de este artículo posee material inédito del cantante que pronto irá publicando en esta página. Entrevistas, ensayos y grabaciones en vivo.

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